UNA HISTORIA QUE CONTAR

Entre la espesa maleza y el claro de la marisma, había un bosque sagrado que llamaban La Rocina. Dicen que Alfonso “El Sabio”, tras conquistar a los moros aquellas tierras divinas, como semilla de fe, allí levanto una ermita. Han pasado siete siglos de aquel sagrado momento y aún seguimos conservando aquellos maravillosos parajes que a día de hoy todos conocemos como Parque Nacional de Doñana. En el podemos encontrar una gran diversidad de ecosistemas que forman el variado mosaico ecológico y que hacen posible la variedad faunística de Doñana. Podemos diferenciar entre ellos, la playa, las dunas vivas, los cotos o arenas estabilizadas, la marisma y la zona de transición entre arenas y arcillas conocida localmente como LA VERA.